Satomi Asano y Coda viven en Chiba en Tokio, donde las jornadas pueden ser muy estrictas de sobrellevar si tu trabajo es en una oficina.

Sin embargo, Satomi decidió que sus días los pasaría al aire libre, y teniendo en cuenta que desde pequeña se interesó en los animales, decidió dedicarse al adiestramiento canino.

En una entrevista que brindó al Daily Mail, Satomi contó que el mayor problema en Japón es que los adiestradores no trabajan con la enseñanza positiva, sino que utilizan la violencia, algo a lo que ella se negaba terminantemente.

Por dicho motivo, la joven japonesa decidió aprender entrenamiento y contacto ético con el refuerzo positivo general tanto en Reino Unido como en los Estados Unidos y ahora fundó una escuela donde trabaja con crowdfunding para entrenar perros con métodos positivos.

Coda se subió a su primera patineta cuando tenía solo dos años, y según Satomi se paró directamente en dos patas y comenzó a avanzar lentamente. Desde allí, la adiestradora fue motivándola a realizar mayor cantidad de metros sobre las dos ruedas y afirma orgullosa que “con elogios y la enseñanza, aprendió todo y nuestra relación ha mejorado con el tiempo“.

Coda no solo anda en patineta, sino que Satomi también le enseñó a surfear, logrando que el cocker no tenga nada de miedo a enfrentarse a las olas.

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