Cinco tips fundamentales a la hora de usar la bicicleta

Nos acompaña desde niños y se asocia a la felicidad de uno de nuestros primeros “desafíos” para transportarnos en equilibrio, a una velocidad que nos sorprende.

Años después, puede formar parte de nuestras vidas como forma de paseo, turismo, transporte urbano o deporte.

Es una experiencia grata que no requiere el impacto de nuestro peso. Podemos usarla solos o en grupo, con la familia o con amigos. La bicicleta nos proporciona bienestar y libertad pero también juega un papel importante para la salud, porque se convierte en una alternativa aeróbica fácil de implementar.

Entre todos sus beneficios, tonifica nuestros músculos, entrena nuestro corazón y libera las hormonas de la felicidad, como las ya conocidas endorfinas.

La bicicleta es adecuada para hombres y mujeres de todas las edades, ya que es una actividad de bajo impacto y que no requiere forzar el corazón. En particular, se recomienda a niños y hasta personas de la tercera edad como beneficiosa.

Para practicar ciclismo urbano, aquí hay algunos consejos fundamentales a tener en cuenta:

-la altura correcta del asiento es cuando, con pedal situado en la parte más baja, la pierna no llega a su máxima extensión;

-en el caso de personas inexpertas, se recomienda que al estar sentadas sobre el asiento los pies puedan llegar al piso, así ante cualquier emergencia de detención no pierden la estabilidad;

-un asiento extremadamente bajo lesionará las rodillas, al tiempo que un asiento muy alto perjudicará la zona de la cintura por el movimiento oscilatorio de la cadera;

-piensa en qué tipo de bicicleta se ajusta más a tus necesidades: ¿vas a combinarla con transporte público? Quizás necesites una plegable; ¿la quieres usar también para salir el fin de semana? Hay una bici para cada tipo de ciclista;

si hace mucho no utilizás una bicicleta, es importante comenzar lentamente y aumentar la intensidad de a poco; podés comenzar en un parque para volver a familiarizarte con la sensación del pedaleo para luego poder pasar a la calle.

Por supuesto, es normal que te fatigues al principio pero no te agobies más de la cuenta: pensá en el placer que te genera, pensá en tu seguridad… ¡y se feliz!