El rostro, el pelo o las partes íntimas son zonas de tu cuerpo cuyo lavado le dedicás mucha atención. Pero hay otras áreas que son las grandes olvidadas de cara al aseo personal y que son igual de importantes que las anteriormente mencionadas.

Estas son las cinco partes del cuerpo a las que deberías prestar más atención a la hora de cuidar tu higiene:

El ombligo

Ombligo.

El ombligo es una zona muy descuidada a la hora de la limpieza corporal. No lavarlo hace que se puedan acumular pelusas y el área se convierta en un caldo de cultivo ideal para las bacterias.

Si se permite que la suciedad se acumule puede provocar mal olor e incluso una infección. Por eso, se debe usar un hisopo de algodón para limpiarlo y recordá secarlo cada vez que salgas de la ducha si no querés que proliferen las bacterias.

El cuidado debe ser más exhaustivo aún si tenés un piercing, porque el mismo genera una suerte de tapa que facilita la acumulación de bacterias.

Detrás de tus orejas

Detrás de las orejas.

Detrás de las orejas es una zona poco accesible por lo que es más fácil que se acumulen allí los microbios. Por otro lado, las glándulas sebáceas que hay secretan un sebo para mantener la piel húmeda.

Asimismo, es una área que necesita una atención adecuada porque se quedan los residuos del champú y el acondicionador por lo que, luego de la ducha, es necesario no dejar de pasarle una gran cantidad de agua.

La lengua

Lengua.

Todo el mundo sabe que es necesario lavarse los dientes al menos dos veces al día por dos minutos pero la lengua no recibe el mismo trato. Esta parte del cuerpo absorbe todo lo que ingerís, por lo que si no se limpia como es debido puede derivar en mal aliento. Por ello, después de haberte lavado los dientes tenés que usar un raspador de lengua.

Entre los dedos

Entre los dedos.

Otra zona del cuerpo humano que a menudo se descuida es el área que hay entre los dedos. No lavarse bien puede provocar mal olor, eczema, hongos pie de atleta o callos.

Una vez se salga de la ducha es necesario secar esa área para evitar todas esas posibles complicaciones. Además, podés usar talco en polvo esparcido entre los dedos de los pies para ayudar a mantenerlos secos y prevenir infecciones.

La espalda

Espalda.

Debido a que casi nunca lo ves, tu espalda puede ser una parte del cuerpo bastante descuidada, pero no limpiarla adecuadamente no es recomendable.

La parte posterior del tronco es una de las áreas más grandes de la piel de tu cuerpo y debido a que pasa mucho tiempo tapada es bastante fácil que los poros y glándulas se obstruyan, lo que puede conducir a la temida acné.

La acné en la espalda también se puede desencadenar por el efecto del calor y el sudor que irritan la piel por la fricción. Si utilizás con frecuencia ropa ajustadas o mochilas es probable que seas propenso. Para reducir las chances de que esto ocurra podés lavar y exfoliar tu espalda con frecuencia con un limpiador para tener acceso a ésta.