La policía de Sri Lanka arrestó en las últimas horas a 13 personas vinculadas con los atentados con bombas contra iglesias y hoteles de lujo que dejaron al menos 290 muertos, informaron el lunes funcionarios locales.

De acuerdo a lo que comunicaron funcionarios locales, los sospechosos fueron detenidos en Colombo, la capital del país asiático, y en zonas aledañas. De acuerdo a la fuente, las 13 personas pertenecen a un mismo grupo radical. Sumados a los detenidos anteriormente, ya son 24 los sospechosos arrestados.

Los investigadores forenses indicaron que siete suicidas provocaron seis de las explosiones que sacudieron al país.

Dos personas participaron en la explosión en el hotel Shangri-La, señaló Ariyananda Welianga, mientras que los hoteles Cinnamond Grand y Kingsbury, el Santuario de San Antonio en Colombo, la iglesia de San Sebastián en la localidad de Negombo y la iglesia Ziun de Batticaloa fueron atacados por una persona cada uno.

Todavía se estaban investigando dos explosiones ocurridas más tarde en una casa de huéspedes y cerca de un paso elevado a las afueras de Colombo. Varios sospechosos se inmolaron en un piso cerca del paso elevado, matando a tres agentes de policía.

Como resultado de los atentados, hasta el momento se contabilizaron 290 personas fallecidas, además de un número mayor a los 500 heridos.

Este lunes, la policía también informó sobre el hallazgo de una bomba artesanal en una vía de acceso al aeropuerto de Colombo, aunque el dispositivo fue desactivado por peritos de la Fuerza Aérea.

Una fuente policial dijo a AFP que la bomba “casera” fue hallada el domingo en una ruta de acceso al terminal aéreo, que permanece abierto pero con un pesado esquema de seguridad después de los atentados.

“Era una bomba casera, con explosivos colocados dentro de un caño”, dijo la fuente.

Por su parte, el portavoz de la Fuerza Aérea, Gihan Seneviratne, apuntó que el artefacto parecía haber sido manufacturado localmente.